¿Por qué somos gordos los latinos?

El 60% de la población hispana en los Estados Unidos está con sobrepeso y de ese 60%, el 55% es obesa.

Sin ánimo de darnos excusas, hay razones subyacentes válidas para ser gordo, y no son las que se dicen sobre no comer lo correcto, comer mucho y tener vida sedentaria. Es más complicado y profundo que eso. Por muchas investigaciones que se hayan hecho, al menos entre latinos no se ha hablado claramente sobre el tema.

  • La Generación de Baby Boomers, “X” y parte de la “Y” se crió bajo el concepto cultural de que el bebé saludable era el bebé gordito, rollizo y con rosquitas en los muslitos. Si no era gordito, la madre no lo cuidaba ni lo alimentaba bien. Aparte de la leche materna, estaba de moda la leche evaporada que era “la fórmula”, que aunque diluida en agua, seguía siendo leche evaporada.
      • No estaba en vigor la regla de alimentar al bebé con leche solamente durante los primeros 6 meses. A los 3 meses se le empezaba a dar cereal de bebé (conocido antes como Pablum), y luego se le añadían los jugos y los vegetales, después la carne. Las madres que no creían en los alimentos para bebés porque eran “artificiales y no alimentaban igual”, les daban a sus bebés cereal “de verdad”, frutas, jugos diluidos, papas y batatas, y comida triturada de la casa.

     

     

    • Nos criaron viendo la comida como símbolo de bienestar económico, físico y emocional, y hasta como un medio de tranquilizarse ante el estrés, y de consentir a niños y adultos cuando están tristes (y cuando están felices también). Sintoniza una telenovela y observa que cuando alguien pasa un mal rato, la figura de madre o ama de llaves lo primero que ofrece es algo de comer, un té o un café. Así somos. Esto es tan fuerte que cuando nos mudamos de la patria, lo primero que echamos de menos es el plato típico favorito. Desarrollamos apego emocional a la comida.
  • Crecimos en culturas donde todo se celebra con comidas sabrosas, lo que llaman en Estados Unidos comfort foods, y tenemos el hábito de hacer tres comidas completas o al menos una cena con todo y postres, más las meriendas de “antojitos”.

Lo queramos o no, todos esos conceptos se internalizan y se transmiten generación tras generación. ¿Cuál es la consecuencia?

Las células de grasa que el cuerpo crea a temprana edad nos persiguen toda la vida y tienden a llenarse. Cuando uno se pone a dieta y baja de peso, se llenan de agua porque pierden la grasa, hasta que finalmente se encogen, pero permanecen en el cuerpo esperando recuperarse y llenarse de grasa otra vez. Esto indica que, sin intención, nos criaron para ser gordos toda la vida a menos que lo evitemos a toda costa, sin pasar por alto que de acuerdo con sus genes, unas personas tienden a engordar más que otras.

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