Latinos: se desploma el apoyo a Obama

Serios problemas para Obama y los demócratas: el apoyo masivo de los latinos ya no es sobreentendido ni incondicional: en cambio, tambalea y cae.

En 2012, los latinos votaron en masa por el Presidente Barack Obama. El mandatario recibió el 71 por ciento del voto hispano, un récord que le ayudó en gran medida a derrotar al candidato republicano Mitt Romney, que recibió solo 27 por ciento. Alejados de los conservadores por sus posturas antiinmigrantes, los latinos apoyaron los intentos de reforma migratoria del presidente.

Un año después, un gran cambio: el apoyo al presidente Obama entre los hispanos se desplomó.

En efecto, una nueva encuesta de la firma investigadora Gallup arroja que de un récord de 75 por ciento de apoyo hace tan solo 12 meses, se redujo a 52 por ciento, una caída de 23 puntos porcentuales. En el público en general, la popularidad del presidente bajó de 53 a 41 por ciento.
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El bajón en el apoyo al presidente es común al comienzo del segundo período de gobierno de éste, especialmente después de una victoria electoral que costó centenares de millones de dólares y el esfuerzo de decenas de miles de activistas. Pero los números en el caso de los hispanos muestran un desaliento real y una desilusión tangible.

Pero es un fenómeno general, que se repite a lo largo de todos los sectores que son esenciales para que en 2016 un demócrata siga en la Casa Blanca: entre mujeres, bajó de 57 a 43 por ciento; entre gente con menos de 24,000 dólares anuales de ingreso, de 64 a 46; para todos los votantes que no son blancos, de 82 a 65; para la juventud de 18 a 29 años, de 61 a 46 por ciento. Si la tendencia sigue, sería el fin de la gran coalición que llevó al primer afroamericano al poder. Quedarían los dos grupos prácticamente incondicionales: los afroamericanos y los que se consideran liberales o de izquierda.

La fluidez en el apoyo de los latinos a Obama ya se hacía sentir hace unos meses, y Gallup lo documentó en agosto, señalando el peligro que se pierda a los sectores hispano y de republicanos moderados.

El cambio en el apoyo a Obama entre los hispanos ha sido «el mayor entre todos los principales subgrupos, y casi el doble que el término medio nacional».
Por otra parte, dice el artículo, los hispanos han cambiado marcadamente durante los primeros cinco años del gobierno de Obama, con tasas de apoyo que fluctuaron entre 49 y 81 por ciento. Esto podría significar que el presidente sería capaz de recuperar ese apoyo.

Pero existe una condición básica: Obama debe cumplir su promesa de una reforma electoral, que hizo durante su primera campaña electoral en 2008 y que repitió durante todo su ejercicio.

En las primeras semanas después de su marcada victoria en noviembre de 2012, sectores moderados dentro del partido republicano concedieron que para detener la pérdida del voto latino, el partido debía revertir su hostilidad hacia los indocumentados y propiciar una reforma migratoria. Se formaron comisiones en ámbas cámaras del Congreso y el Senado aprobó con una gran mayoría un proyecto de ley de reforma migratoria que incluía el fortalecimiento de la frontera, la legalización de 11 millones de indocumentados, su inserción en la sociedad estadounidense y la posibilidad de adquirir al cabo de 11 a 17 años de legalidad, la ciudadanía.

Sin embargo, la oposición del poderoso movimiento radical e intransigente Tea Party y el deseo generalizado en la agrupación de negar un logro, cualquiera que sea, al gobierno de Obama, llevó al estancamiento de las conversaciones y a un año más perdido en discusiones. Al parecer, ello ha perjudicado políticamente más al presidente que a sus rivales ideológicos.

El presidente también ha expresado que no puede, legalmente, prevenir la deportación de millones de indocumentados, una moratoria exigida por muchas de las organizaciones proinmigrantes y líderes de la talla de los congresistas Luis Gutiérrez de Illinois y Raúl Grijalva de Arizona.

También lastima a Obama el hecho que el sitio de internet de Obamacare en español aún está en etapas de preparación.

Pero si no es la reforma migratoria, la administración demócrata puede recuperar el apoyo latino entre hoy y las próximas elecciones, en noviembre de 2014, si se mejora la situación económica, especialmente de los sectores de menores ingresos donde se encuentra el grueso de la población hispana, estiman los expertos.

Los republicanos, por su parte, esperan que el surgimiento de líderes moderados en su seno pueda atraer al votante latino. Así, Fox News expresa que «el expresidente George W. Bush ganó en 2004 el 44 por ciento del voto latino, y el gobernador de New Jersey recibió el 51 por ciento del mismo en su reciente campaña de reelección».
En noviembre, cuando Obama fue reelecto, tenía una tasa de apoyo de 50 por ciento, que bajó ahora a 41.

 

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