Mi Hogar


Me tomó de las manos, me miró a los ojos y me dijo: «levántate y anda»

Y he aquí que me he puesto en marcha. Regresaré con los míos, a mi casa, mi hábitat y es que extraño el calor de mi hogar, ahí todas las palabras se pronuncian con dulzura, cuando las hay. Extraño la brisa de la mañana, la paz de las tardes soleadas, la exquisita comida en compañía de confianza. Además ahí la comida es alimento nutritivo para mi cuerpo y mi alma.
Mi hogar, mi fuente, mi origen, cuando estoy ahí nada me falta.
Mi manantial de donde brota la verdadera vida para mi espíritu.
El fuego de amor que ahí arde enciende mi ser, me da valor para enfrentar cualquier desafío, aleja el frío de la soledad y la oscuridad.
Ahí todos somos hermanos, ahí no hay distinciones de razas, colores y creencias, ahí todos somos como uno.
Mi morada es tu corazón, ese espacio en lo más profundo centro de mi donde tú me habitas donde me conecto con el universo, con todo los seres humanos y espirituales.
Mi Hogar eres tú quien le da razón a mi existencia. Donde me encuentro segura y a salvo, donde no hay juicio ni infierno… A dónde podré escapar de ti? si tú eres en mí y yo soy en ti. Solo cierro mis ojos y puedo contemplar el cielo que llevo dentro… Tu Corazón.
Levántate y anda … Camina hacia tu hogar.

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