“Desnuda, sobre las sábanas solitarias de una mullida cama donde despiertan sus salvajes deseos. Observó su cuerpo liso y rosado, reflejado en el espejo.

Ávido territorio de mis besos, su cuerpo lleno esta de recuerdos de su desbordada pasión. En sudorosas batallas de largas noches de sublimes suspiros.

De espalda a mí sabe que me he de marchar y que mis labios en largo tiempo no ha de probar. Más mi boca añorará sus turgentes y endurecidos senos.

Que acomodadas sonreía cautivos en las palmas de mis manos, presionados en su redondez. Mientras su flor se encendía en color de rosada corola.

Veo sus piernas, largas y lentas conocedoras de mis tan fogosas caricias. Giraban rápidas, nerviosas despejando aquel sendero de cándida perdición.

El que llevaba hacia su mismo centro y la suave vegetación de el monte venusino. Donde se urdieron lascivos encuentros coronados de truenos de gozo.

Sentado e los pies de aquel lecho la observó reflejándome en su espejo, reconociendo el mutuo sentimiento. Mi amante me ha de esperar así lo espero.

En aquel humo de mi cigarrillo mi razón confabula ese deseo, que tanto sea cumplido anhelo. Será aquella la reina de mis sueños, es la mujer que más quiero…”(Héctor Duran, Derechos Reservados de Autor, Chile)

*La Observó , Óleo de Guillermo M. Vera de, Chile *
(Héctor Duran, Seudónimo de Hugo Javier Quilodran)