El hombre sabio


EL HOMBRE SABIO

Para el hombre sabio, izquierda y derecha son los costados del único camino (nos salvamos todos o desaparecemos todos, todos tenemos razón o estamos todos locos, el yo incluye al tú, los otros nos continúan).

El hombre sabio no pide lo que no dio ni busca al culpable fuera de él. Para el hombre sabio, la creatividad es la mejor manera de orar. El hombre sabio respeta a los demás porque se respeta a sí mismo y no culpa a nadie porque se perdonó.
Nos envejece más la cobardía que el tiempo, los años sólo arrugan la piel pero el miedo arruga el alma.
Para una juventud infinita hace falta una fe infinita, serás tan joven como tu esperanza y tan viejo como el abatimiento que traen las dudas. De nada te servirá lo que conoces si no te conoces. No harías daño si te pusieras en el lugar del que vas a castigar. No envidies mi dinero sino el trabajo que lo generó.

El bien y el mal viven dentro de ti, alimenta más al bien para que sea el vencedor cada vez que tengan que enfrentarse. Lo que llamamos problemas son lecciones, por eso nada de lo que nos sucede es en vano.

No te quejes, recuerda que naciste desnudo, entonces ese pantalón y esa camisa que llevas ya son ganancia. Cuida el presente porque en él vivirás el resto de tu vida. Libérate de la ansiedad, piensa que lo que debe ser será, y sucederá naturalmente.
Antes que justicia, Dios es misericordia porque es padre antes que juez, por eso me gusta decirle en mis oraciones: Señor, te pido perdón por mis pecados, ante todo por haber peregrinado a tus muchos santuarios, olvidando que estás presente en todas partes. En segundo lugar, te pido perdón por haber implorado tantas veces tu ayuda, olvidando que mi bienestar te preocupa más a ti que a mí.

Y por último te pido perdón por estar aquí pidiéndote que me perdones, cuando mi corazón sabe que nuestros pecados nos son perdonados antes de que los cometamos, tanta es tu misericordia, amado Señor, y no te preocupes por el pan nuestro de cada día porque eso es cosa nuestra, para eso somos hombres, pero no nos dejes sin el sueño de cada noche porque sin él nada somos, nosotros, que tal vez sólo seamos un sueño que tú sueñas, Padre nuestro que nos enseñaste que nuestro sueño de hoy será nuestra realidad de mañana.

FACUNDO CABRAL

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