“Los labios rojos entumecidos, la boca ácida de sabores compartidos, le tiemblan de emoción las pestañas. Suenan agitados los suspiros al tacto de la noche, susurro contra susurro, desenfrenadas fueron así sus ganas.

Todo el cuerpo, aún en agitación, ella conoce la bestia que de ella tomo posesión, anidado en su intimidad se aferró. Estallaron así los sentidos embargados de calor, sucumbe en el placer entre zumbidos de pasión.

Le tiembla todo desde la cabeza a los pies, semi hundida en la suave mullida cama donde sus dedos clavó. Entregada, sumisa, delirante su razón se nublo, los labios musitan palabras ardientes que calaron en su alma.

Gemidos que emanaron desde su corazón, en estallidos fulminantes de sus latidos que bombean sangre ardiente entregada en delirante satisfacción. El primer beso fue mágico, el segundo tan íntimo que la razón nubló.

Tumbada junto a la noche acariciado fue su suave cabello, clavada su cabeza en la suave almohada. No tiene miedo al amanecer, se ha detenido el tiempo, siente en espasmos de rigidez, que aún siente en sus piernas.

Amada amante, apasionada mujer de suave piel, erizados están los poros que en inspiradas caricias la hicieron enloquecer. En el caldero de su bajo vientre, sus aguas en ebullición sus delicias que en gozo se evaporó…”(Héctor Duran, Derechos Reservados de Autor, Chile)

*Aguas en Ebullición *Óleo de Juan Rivero de Cuba *
(Héctor Duran, Seudónimo de Hugo Javier Quilodran)