Todos sabemos que los artículos de higiene, tales como un cepillo de dientes o una toalla, se deben cambiar de vez en cuando. ¿Pero con qué frecuencia lo hacemos en realidad?

Cepillo

 La frecuencia con la que debemos cambiar nuestro cepillo depende de diferentes factores (la calidad y el material del cual está hecho, el tipo de cabello que tienes, la cantidad de productos para peinar que usas, etc.). Sin embargo, en promedio, los dermatólogos aconsejan hacerlo al menos una vez cada 6-12 meses. No olvides que el cambio regular del cepillo no cancela sus cuidados básicos: lávalo al menos 1 vez por semana y elimina cabellos y restos de los productos para peinar después de cada uso.

Cepillo de dientes

Este punto no necesita más aclaraciones. Para mantener nuestra cavidad oral saludable, los doctores recomiendan cambiar los cepillos de dientes conforme se van desgastando sus cerdas, pero no menos que una vez cada 3-4 meses. Se recomienda el cambio más seguido a los niños y las personas con enfermedades inmunes y bucales. También debes deshacerte de tu cepillo viejo después de que te recuperes de un malestar.

Flor de baño

Empecemos con las malas noticias para los amantes de las flores de baño: los dermatólogos recomiendan dejar de usar este objeto del todo porque son un ambiente perfecto para la propagación de los microorganismos nocivos.

Si no puedes imaginarte una ducha sin tu esponja favorita, aquí están algunas reglas sencillas de cómo cuidarla:

  1. Seca a diario tu flor de baño / esponja.
  2. No la uses justo después de depilarte/rasurarte.
  3. Jamás la uses para lavarte la cara y las partes íntimas del cuerpo.
  4. Lava tu flor de baño al menos una vez a la semana.
  5. Cambia tu flor de baño con regularidad: una vez cada 2 meses para las flores de baño hechas de materiales sintéticos, una vez cada 3-4 semanas para las flores de baño hechas de materiales naturales.

Ropa de cama

La persona promedio mientras duerme emana alrededor de 250 ml de sudor. Agrega las células muertas de tu cuerpo, los ácaros del polvo y todo tipo de hongos, y entenderás que tu cama no es tan limpia ni acogedora como te parecía. Precisamente por eso los especialistas aconsejan cambiar la ropa de cama al menos una vez por semana, y si duermes desnudo o te da pereza bañarte antes de dormir, hazlo aún más seguido.

Hojas de máquina para rasurar

 Hay que cambiar las hojas para rasurar cuando empiezan a deslizarse y rasurar mal. Sin embargo, como cualquier otro objeto en el baño, los rastrillos acumulan las células muertas, bacterias y los restos de los productos cosméticos. Todo esto, al entrar en contacto con la piel, puede producir una irritación (recuerda los puntos rojos desagradables que aparecen en la piel después de rasurarte). Por eso, en promedio, los especialistas aconsejan cambiar las hojas después de cada 5-7 usos. Para prolongrarle la vida a tu máquina para rasurar, debes lavarla con agua caliente y guardarla en un lugar seco.

Toallas de baño

Incluso, a pesar de que usamos la toalla de baño después de una ducha, conserva células muertas y en condiciones de humedad elevada del baño, las bacterias se reproducen ahí rápidamente. Por lo tanto, los especialistas recomiendan lavar las toallas de baño después de cada 3-4 usos.

Toalla para la cara

 La piel del rostro y del cuello es más sensible que la piel del cuerpo, por lo tanto, los especialistas aconsejan, en primer lugar, tener toallas separadas para el rostro y, en segundo lugar, cambiarlas con mayor frecuencia que las toallas comunes. Lo ideal es hacerlo cada día. Un consejo para quienes no sienten mucha emoción por lavar todos los días: en vez de una toalla, seca el rostro con un disco de algodón o una toalla de papel. Fácil, higiénico y no requiere esfuerzo ni gastos excesivos.